Encargo de un conservatorio para alojar partituras orquestales de hasta 50 cm de altura, con inclinación regulable y estabilidad absoluta sobre tarima de madera.
Las partituras de gran formato se doblaban o caían en atriles estándar. El músico necesitaba un soporte que mantuviera el ángulo de lectura a 65° sin deslizamiento, incluso con vuelos de página frecuentes.
Diseño de un atril de roble macizo con respaldo curvo tallado a mano, bisagra oculta de latón y tope inferior de cuero. Se priorizó la geometría de la inclinación y la distribución del peso para evitar vuelcos.
Se seleccionó roble americano de 30 mm de espesor, cepillado y ensamblado con cola de carpintero y espigas de haya. El respaldo se talló con gubia para crear una ligera concavidad que sujeta el lomo de la partitura. Se aplicó aceite de linaza y cera de abeja.
Atril funcional y estético, con inclinación fija de 65° y base antideslizante. El conservatorio encargó tres unidades adicionales tras la primera prueba. El músico reportó una mejora significativa en la comodidad postural durante ensayos de más de dos horas.
Atril de roble macizo con respaldo curvo y tope de cuero. Fotografía de referencia del proceso de ajuste final.